jueves, 10 de mayo de 2007

10 de octubre:

Cuando llegamos al fin de la vereda, encontramos una casa entre las rocas. Me enviaron a mi, como el mas joven, a investigar a la casa. Entre y vi miles de calderos, frascos y recipientes de roca. Dentro, sentada y durmiendo, había una mujer vestida de negro, con el cabello muy largo y liso, color negro y morado. Conozco por las mitologías que esos son los colores de los muertos, de los necromantes y los brujos. Lentamente me di media vuelta y cuando intente salir por la puerta, esta se cerro en mi cara. La mujer se levanto de la silla, pero aun mirando al piso. Se acerco a mi y me miro a los ojos. Sus ojos verdes entraron en los míos. Su piel blanca helo mi sangre. Mi corazón comenzó a palpitar cada vez mas rápido. Mojo sus labios con su lengua. El deseo empezó a brotar de mi pecho. Deseo que antes solo había sentido por mi ninfa, ahora golpeaba para salir. Se acerco a mi boca y rozó sus labios con los míos. Puso lentamente sus manos tras mi cabeza y me beso largamente. No me podía mover. Luego, me tomo de ambas manos y me comenzó a llevar hacia atrás, hasta un montón de cobijas en el suelo. Me sentó allí y me saco la armadura y me quito las espadas. De una repisa saco un frasco con un liquido morado. De otra, uno con un liquido negro, los junto y los probó. Luego se acerco a mi con la mezcla, unto los dedos en ella y comenzó a pasarme lentamente sus largos y finos dedos por mis labios, mientras me besaba. Me recostó lentamente sobre las mantas y se sentó sobre mi. Comenzó a bajarse uno de los tirantes de su vestido hasta mostrar sus pechos. Estaba hipnotizado, no me podía mover, aun que lo quisiera. Se acerco nuevamente para besarme, pero con la rodilla rozo una herida de flecha en mi costilla. De un salto de dolor me levante. Ella vio la herida y se acerco a mi lentamente, mientras se desnudaba. Se mojo los dedos una vez mas en la mezcla y la paso por mi herida. Me abrazo. Recorría mi espalda con sus manos. Comencé a sentir calor dentro mío. De pronto, todo el cansancio, el hambre y la desesperación desaparecieron. La tome por los brazos y la lance al montón de cobijas con fuerza. Ella solo sonrió y me miro directamente a los ojos. Camine hacia ella. Levanto su cara para que yo la besara. Tome la mezcla y puse un poco en mis dedos. Pase mis dedos por sus labios, luego por sus pechos, hasta su obligo. Me agache frente a ella y comencé a lamer toda la mezcla de su cuerpo, mientras ella reía. Se lanzo sobre mi.
Mire la luna por la ventana de la cabaña. Ella aun dormía. Mis compañeros estarían preocupados. Salí de la cabaña y camine hacia mis compañeros. El sol dio justo en mis ojos. Me dijeron que solo me fui por cinco minutos.

No hay comentarios: