viernes, 11 de mayo de 2007

Solo lean

Después de mucho buscar encontré en un foto log, que no recuerdo cual es (pero si ves la foto, muchísimas gracias, andaba buscando algo así) que refleja uno de los capítulos del soldado que mas he buscado.

“Me abrazo por la espalda mientras me bestia. No dijo una palabra pero podía sentir sus lagrimas en mi hombro. Llora por que sabe que partiré y quizás nunca regrese... llora por que quizás nunca mas me vera... pero soy muy estúpido para llorar junto a ella”

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Cuando escribo esta frase me apreta el pecho... por que hay algo que no muchos saben de mi y creo que esta canción lo dice mejor que todo lo que puedo escribir... es algo que lo he pensado mucho y es la razón del por que no quería que nadie se encariñara conmigo, pero veo que es irremediable la situación. Los que quieran odiarme luego de esto, están en su derecho. Les digo que esto no ocurrirá hasta un tiempo más pero es seguro que ocurra. Quiero que lo sepan desde ahora y a quien le duela el corazón con mis palabras le diré lo que siempre he pensado. No pierdan tiempo en decirme que ocurre, no pierdan tiempo en decirme que sienten, nunca es malo. Nada de lo que me digan, lo que me hagan o lo que quieran hacer es malo o indebido y va para todos. Solo son capítulos en la vida de este guerrero.
Soy un guerrero de corazón y un viajero de alma, y nadie podrá sacarme eso. Quería que supieran mis planes que si o si serán. Esta es la canción.

Vagabundear de La Mancha de Rolando.

Harto ya de estar harto, ya me canse
de preguntarle al mundo porque y porque
la rosa de los vientos me ha de ayudar
y desde ahora van a verme vagabundear
entre el cielo y el mar vagabundear

Como un cometa de caña y de papel
me iré tras una nube para serle fiel
a los montes, los ríos, el sol y el mar
a ellos que me enseñaron el verbo amar
soy palomo torcaz déjenme en paz

No me siento extranjero en ningún lugar
donde haya fuego y vino tengo mi hogar
y para no olvidarme de lo que fui
mi patria y mi guitarra la llevo en mi
una es fuerte y es fiel, la otra un papel

No llores porque no me voy a quedar
me diste todo lo que tu sabes dar
la sombra que en la tarde da a una pared
y el vino que me ayuda a olvidar mi sed
que más puede ofrecer una mujer

Es hermoso partir sin decir adiós
serena la mirada firme la voz
si deberás me buscas me encontrarás
es muy largo el camino para mirar atrás
que más da...que más da..aquí o alla

Una vez le dije algo a una amiga: “Me falta algo y no se que es, no se para que sirve y no se donde esta, pero se que lo necesito y lo buscare hasta encontrarlo”
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-Ya te vas?. No te despedirás?
-No quería despertarte.
-De todas formas lo hiciste.
-Sabias que me iría
-Pero pensé que al menos me mirarías a los ojos antes de irte
-Sabes que no puedo
-Si lo sé – se apoyo en mi espalda y comenzó a llorar.
-No me puedo quedar, tengo que seguir.
-NO!, no tienes que irte, quieres irte.
-Es verdad, quiero irme, quiero seguir buscando.
-Buscando que?
-No lo sé , no lo sé.
-Te am...
-No lo digas – la interrumpí y me di media vuelta.
Comencé a besarla. Me besaba con desesperación, como si sus besos me amarraran a ella. En realidad lo hacen. No me puedo ir mientras ella este así, lo se y por eso no la desperté. Mi mochila callo al piso. Seguí besándola mientras avanzábamos a la habitación. La tira en la cama. Comencé a besar sus brazos. Ella me desabrochaba la camisa rápidamente. Me besaba y mordía, desesperada, abrazándome, rasguñándome. Se deseo y pasión pasaron a mi. Ahora yo la desnudaba, rompiendo la vieja camiseta con la que dormía. Mientas besaba sus pechos comenzó a llorar. Sus lagrimas mojaban las sabanas y derretían mi decisión de partir. Ahora no la podía dejar. Sin darme cuanta me ocurrió lo que tanto intente evitar. Ahora soy adicto a ella, a la frescura de su piel, a sus ojos oscuros y brillantes, a sus suaves labios, a su respiración agitada y a sus latidos acelerados. Mis besos bajaron por su cuerpo hasta el ombligo. Me desabrocho el pantalón. Lentamente baje su pijama. Mis manos eran seguidas de cerca por mis labios, que descendían por sus caderas, luego por sus muslos y luego hasta su entrepiernas. Desde ahí subí hasta ver sus ojos. Los seque besando sus lagrimas doradas mientras ella las sacaba con sus dedos.
Me senté en la cama con ella en mi regazo. Desnudos los dos pero solo sentados. Ella aun no podía parar de llorar. Yo solo la abrazaba y le susurraba que no me iría, que me quedaría con ella, entre besos y miradas de ojos serrados. Estuvimos quizás horas, solo abrazados, pero el tiempo con ella no importa. Se quedo dormida en mis brazos. Mirarla durmiendo y sentir su cuerpo tranquilo contra el mío son razones suficientes para dejar todo atrás y quedarme con ella. Ahora se que es lo que tanto buscaba, su mirada. La amo.